17/3/19

Climatología chusquera

Disidencia climática a base de copi-pega:

Las predicciones científicas a la luz del materialismo

 

Juan Manuel Olarieta

Cuando se lee con un mínimo de atención cualquier clase de información sobre el clima de la Tierra, llama la atención que la mayor parte de las veces las conclusiones se apoyan en modelos o simulaciones informáticas.
Es algo que se repite bastante en la actualidad en numerosas disciplinas científicas, que cada vez recurren más al ordenador que a la observación de la realidad, al laboratorio que a los trabajos de campo.

Un modelo climático (denominado MGC o modelo climático planetario) no es diferente de un programa de ordenador, eso que a veces se describe con el oxímoron de “realidad virtual”. En el mejor de los casos, no es la realidad sino un intento de simplificarla. En otros es una deformación grosera de esa misma realidad.

Decía Marx, que la modelización diferencia al hombre del resto de los animales. A diferencia de la abeja que construye un panel hexagonal con una precisión milimétrica, antes de levantar un edificio el arquitecto dibuja los planos. Antes de construir una nave espacial, los ingenieros hacen maquetas a escala reducida para probarla.

En medicina se llaman “ensayos clínicos”. Una vacuna que no supera un ensayo no se suministra ni al ganado; una nave que no supera una prueba, no se construye porque, en caso contrario, corre el riesgo de estallar más temprano que tarde.

Lo mismo ocurre con los modelos científicos. Los materialistas deberían saber muy bien lo que es el mundo real y lo que es ficción. La ciencia obtiene sus conclusiones de la realidad mientras que los modelos proyectan sobre ella una serie de concepciones establecidas de antemano. Todo modelo científico tiene un componente tautológico que crea una ilusión: da una apariencia de “demostración” de antemano de lo que pretende demostrar.

Son como las hipótesis: no demuestran nada, tienen que ser demostradas o, en otras palabras, lo que hay que demostrar es que el modelo se acerca a la realidad o la describe con una buena aproximación, con un margen de error tolerable.

Un territorio no es un mapa. La realidad tampoco se puede introducir en un laboratorio. A veces incluso cuando las pruebas “in vitro” salen bien, las pruebas “in vivo” no funcionan conforme a las expectativas.

Hay cientos de variables que afectan al clima, tales como la atmósfera, el océano, el hielo, la superficie terrestre, las erupciones volcánicas o las radiaciones solares. Además de variables hay mediciones, más o menos precisas, que  se introducen en ellas.

Sin embargo, los modelos climáticos que se han utilizado hasta la fecha sólo incluyen un número muy reducido de variables y, en el colmo del reduccionismo, a los más cutres les oímos a veces hablar de una única: las emisiones del CO2 a la atmósfera.

Pero en el estado actual de la técnica, un modelo climático no mejoraría aunque se incluyeran muchas más variables y más parámetros, porque daría más errores y errores más sustanciales.

En esas condiciones tampoco sería posible calcular el futuro del clima sobre la Tierra porque los ordenadores más potentes que se han construido tardarían décadas en hacer los cálculos. Sería más rápido esperar “a ver qué pasa” que esperar a que un ordenador haga los cálculos.

Diversos organismos nacionales e internacionales llevan 30 años financiando unos modelos climáticos que son extraordinariamente limitados. Uno de los primeros modelos, muy simple, se probó en el viejo ordenador ENIAC. Al principio no tenían en cuenta los factores oceánicos, por ejemplo. Con el paso del tiempo, a medida que los ordenadores son más potentes, se introducen más variables y mediciones más precisas, que también han ido cambiando con el tiempo.

Actualmente los climatólogos utilizan casi 50 modelos climáticos diferentes, lo cual ya es un poco extraño porque si las leyes de la física son las mismas en todas partes, no se entienden las diferencias sustanciales que hay entre ellos (por no hablar de contradicciones).

Un modelo no es muy diferente de un programa de ordenador. Los informáticos saben que -la mayor parte de las veces- los ordenadores no dan sorpresas, no devuelven nada diferente a lo que se introduce en ellos y lo que se espera que respondan. Eso significa también que con diferentes modelos los mismos datos devuelven resultados diferentes.

Pero es que los datos también dejan mucho que desear. Las mediciones no son uniformes y la mayor parte de ellas son estimaciones, “a ojo de buen cubero”. Los datos “en bruto” se ajustan y se calibran en función de los propios resultados que se van obteniendo y, en cualquier caso, con un alto grado de arbitrariedad (1). Es un caso de “cocina estadística” que se puede calificar con más o menos elegancia. En un artículo Frederic Hourdin la llamó “El arte y la ciencia de afinar los modelos climáticos”(2). En una encuesta, 22 de los 23 principales centros de modelización climática confesaron a Hourdin que calibraban los parámetros para obtener lo que buscaban.

Hay, pues, un importante sesgo subjetivo y así podríamos seguir enumerando otras limitaciones de los modelos, diciendo cosas elementales, como que se pretenden obtener predicciones para el siglo XXI con datos del siglo XX. Por ejemplo, los modelos climáticos suponen que la actividad volcánica en los próximos 100 años será como ha sido hasta ahora.

A pesar de los enormes esfuerzos (y el dinero) desplegados hasta la fecha, los modelos climáticos utilizados son erróneos. El propio IPCC ha reconocido que “en la investigación y modelización climática, debemos reconocer que se trata de un sistema caótico no lineal acoplado y, por lo tanto, que la predicción a largo plazo de los estados climáticos futuros no es posible”(3).

La conclusión del IPCC es, una vez más, desastrosa. Una realidad compleja les conduce a arrojar la toalla. El clima no es “caótico” y, como cualquier otro fenómeno natural, se rige por leyes y, por consecuencia, se pueden hacer modelos y predicciones.

Los modelos son muy interesantes para la ciencia, incluso aunque fracasen, entre otras cosas porque se aprende mucho de los errores, desde luego más que de los aciertos. Lo mismo que un acelerador de partículas o un experimento de laboratorio, un modelo permite observar fenómenos que son imposibles de comprobar sobre el terreno.

Tan erróneo es asegurar que los modelos actuales son un acierto como decir que nunca se va a conseguir diseñar un buen modelo. Que los elaborados hasta ahora hayan fallado no significa que vayan a fallar siempre. Cualquier modelo vale lo que sus premisas y los climáticos no han fracasado sólo porque sus conclusiones no sean exactas, ya que la exactitud no existe, sino porque sus premisas son erróneas.

Ninguna ciencia puede renunciar a hacer predicciones y, por lo tanto, los científicos seguirán construyendo modelos de todo tipo, lo mismo que los millonarios siguen financiando programas informáticos para predecir las cotizaciones futuras de sus acciones en el mercado de valores, que son mucho más sencillas que el clima. De hecho, hoy la mayor parte de las compraventas de acciones las hacen los ordenadores de manera casi automática y cada corredor de bolsa tiene sus propios programas informáticos para hacerlo, lo que se corresponde a otros tantos modelos sobre el funcionamiento del mercado de valores.

Aunque el IPCC deja claro que “la predicción a largo plazo de los estados climáticos futuros no es posible”, los patanes dicen todo lo contrario para apoyar su rídícula seudociencia: “Los modelos permiten hacer proyecciones de cambio climático para los próximos siglos”, dice David Barriopedro, miembro del Instituto de Geociencias, naturalmente para acabar concluyendo que el calentamiento es “imparable” (4).

Como el resto de los humanos, algunos científicos no logran escapar de sus propias ilusiones. No hay nada más tradicional que engañarse a sí mismo.

Si en lugar del clima estuviéramos hablando de las maquetas de naves espaciales que no han superado ninguna de las pruebas a las que les han sometido los ingenieros aeroespaciales, nadie se metería en una de ellas para salir al espacio exterior.

(1) http://www.sciencemagazinedigital.org/sciencemagazine/28_october_2016?sub_id=rhBdITkIMETR&u1=16468821&folio=401&pg=17#pg17
(2) The Art and Science of Climate Model Tuning, http://journals.ametsoc.org/doi/full/10.1175/BAMS-D-15-00135.1
(3) IPCC Working Group I, The Scientific Basis §14.2.2.2, 2007
(4) https://www.eldiario.es/sociedad/Modelos-climaticos-calentamiento-imparable_0_757324929.html

8 comentarios:

  1. Hola piedra

    Un grandioso y lúcido artículo, que corrobora lo que llevo diciendo desde hace tiempo en mi blog: no estamos ante una verdadera ciencia sino ante una burda pseudociencia. Quisiera destacar un aspecto que me parece clave: el problema principal es partir de premisas erróneas. Esto es, los calentólogos se basan en un dogma que no han podido demostrar (que las emisiones de CO2 provocadas por el hombre producen un fuerte aumento de las temperaturas). A partir de ahí, ajustan sus análisis y predicciones a tal premisa y si cuela, cuela. Y lógicamente para que cuele han de seleccionar datos favorables, tergiversar otros e incluso ocultarlos o eliminarlos del escrutinio científico.

    A la gente de la calle resulta muy fácil engañarla con falacias, medias verdades e impactos emocionales, pero a los expertos en clima honestos y rigurosos, no. Incluso cualquier persona con una noción básica sobre el método científico sabe que esto no tiene pies ni cabeza, y que se trata en realidad de una simple imposición ideológica. Por cierto, fíjate que cada vez se refieren más a las "anomalías" del clima actual porque ya no se atreven a hablar muy alto de sus predicciones a partir de modelos informáticos. La hemeroteca y la realidad las han destrozado. Esto es lo que pasa cuando en vez de observar el mundo con rigor e imparcialidad se prefiere inventar una realidad paralela.

    Saludos,
    X.

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    1. Pues yo compruebo ca<si a diario que a la gente no le importa ser engañada y me parece triste. La mayoría no escuchan ni entienden argumentos, pero es que los que sospechan que puedes llevar razón, prefieren no escuchar puede que por no reconocer que alguien les engaña.
      En fin, sea como sea, creo que el número de disidentes sigue creciendo.

      Un saludo maestro.

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  2. Disiento tanto del artículo de como de los comentarios.
    Los modelos son simplificaciones, no son reales, pero la simplificación es necesaria, inevitable, para comunicarnos. Los modelos informáticos tal vez no sean buenas herramientas predictivas, pero si sirven para el estudio y la perspectiva. Te permiten prepararte.
    ¿Que están manipulados? Por supuesto, pero no todos. ¿Cómo distinguir unos de otros? Es un arte. Aunque haya manipulación los hechos que dan lugar a estudios serios son los que son y dicen lo que dicen, independientemente de nuestro parecer o el de estos fantoches.
    No sé, no hace falta la serie de datos del último mileno o que vengan los del IPCC para ver que desaparecen los glaciales, los insectos, las aves, que hay veranos en invierno, y que se plantan kiwis en UK. Os parece normal?
    Salud!

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    1. Pero el problema es si todo eso es culpa del clima y este depende del CO2... o si es por otras causas, como por la contaminación, por ejemplo. Esto ya cambiaría el problema y enfocaría la lucha contra ese problema en algo muy diferente que ¿no será lo que ahora se está consiguiendo?... además de dedicar millones de dolares a subvencionar empresas y O¿N?Gs propiedad de los mismos que provocan el problema (real).

      Salud!

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    2. El CO2 es un indicador, como lo es el PIB o la esperanza de vida. Aún más importante, porque influye en el ciclo del Carbono, fundamental para la vida. Como indicador da señales, no certezas, sobre el estado mundial de los bosques, el placton, la actividad industrial y la urbana. Hay que interpretarlo y no tomarlo por si solo, igual que hay que interpretar cualquier otro indicador. El problema no es solo contaminación, sino predación, depleción de recursos y ahora el clima.
      No es solo cuestión del ONGs ni la ONU; mientras se hunde el titanic hay quien te quiere vender flotadores, sabiendo que moriras en las aguas gélidas. Pero ya se sabe "business is business" para algunos mamelucos.
      Salud!

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    3. Pues eso,,, ¿pero quien es el que vende?

      Más salud!

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    4. Hay mucha desinformación y mucha maniobra, está claro. Pero también hay mucha literatura válida. Decir que todos mienten porque todo está mal no es ni reconocer un problema ni poner soluciones.

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    5. El clima no está cambiando, eso es una falacia, decir eso implicaría aceptar que el clima es estable. Tampoco se dispone de datos para afirmar de que forma está variando, ni si es como lo ha hecho hasta ahora. Y tampoco se dispone de datos para afirmar que si está variando de forma extraña sea por culpa de la actividad humana, pero si así lo fuera, el culpable sería el modo de vida impuesto por los estados: la sociedad industrial moderna.
      Así que sea como sea,,, el enemigo sigue siendo el estado y su modo de vida, lo demás,... propaganda.

      Salud!

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