No hay que confundir al feminismo: que pide los mismos derechos para hombres y mujeres, (pobres), asumiendo en primer lugar que ninguno de ellos los tiene realmente, con el femi-nazismo o feminismo de estado que exige (el derecho), el deber de TODAS las mujeres (pobres) a degradarse y caer en los mismos vicios y delitos que lo peor de algunos de los hombres.
Aclaro que todo este debate se refiere siempre a hombres y mujeres de clase baja (la clase media no existe), ya que la clase alta parece quedar al margen y allí nadie se plantea estas estupideces, en realidad no son necesarias porque de lo que se trata es de controlar al pueblo dividiéndolo y enfrentarlo consigo mismo.
Por supuesto, el estado paternalista que promueve estas aberraciones no es acusado de machista cuando condena a la mujer al trabajo asalariado, a la miseria, a la prostitución, cuando maltrata, viola o asesina a mujeres en manifestaciones, en prisiones, cuando desahucia a mujeres, a niñas y las condena a la indigencia, el suicidio, la más absoluta miseria, en fin el estado siempre es el salvador de la mujer desamparada, aunque él haya provocado esa situación histórica.
Un repugnante vídeo de una turba de bolleras fanáticas feminazis que con la escusa del "derecho" al aborto agreden a unos cuantos meapilas de infinita paciencia.
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9/4/14
1/1/14
Sobre niños y madres "liberadas".
¿La liberación de la
mujer ha sido un engaño?
Los libros que hablan de la liberación de la mujer los han escrito
mujeres periodistas, mujeres escritoras, abogadas… mujeres que trabajan y
se realizan. Nadie se realiza fregando escaleras, ni metiendo sardinas
en una lata, o atendiendo en un supermercado. Eso de la realización con
el trabajo es un mito creado por gente que tiene muy buenos trabajos. El
trabajo no sirve para realizarse, sino para pagar facturas, te realizas
con otras cosas. Incluso yo, que tengo un buen trabajo, no me realizo
ni como pediatra ni escribiendo libros, yo me realizo como padre y como
persona. Hemos llegado al absurdo de que la mujer que se queda en casa
es una maruja, mientras que la mujer que friega la casa de otra es una
mujer realizada. ¡Si es fregar igual! Me da la impresión de que a la
mujer se le ha engañado con eso. La mayoría de los trabajadores lo que
quiere es dejar de trabajar; mira qué cara se les ha puesto cuando han
dicho que iban a alargar la edad de jubilación.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/657585/0/carlos/gonzalez/entrevista/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/657585/0/carlos/gonzalez/entrevista/#xtor=AD-15&xts=467263
¿La liberación de la
mujer ha sido un engaño?
Los libros que hablan de la liberación de la mujer los han escrito
mujeres periodistas, mujeres escritoras, abogadas… mujeres que trabajan y
se realizan. Nadie se realiza fregando escaleras, ni metiendo sardinas
en una lata, o atendiendo en un supermercado. Eso de la realización con
el trabajo es un mito creado por gente que tiene muy buenos trabajos. El
trabajo no sirve para realizarse, sino para pagar facturas, te realizas
con otras cosas. Incluso yo, que tengo un buen trabajo, no me realizo
ni como pediatra ni escribiendo libros, yo me realizo como padre y como
persona. Hemos llegado al absurdo de que la mujer que se queda en casa
es una maruja, mientras que la mujer que friega la casa de otra es una
mujer realizada. ¡Si es fregar igual! Me da la impresión de que a la
mujer se le ha engañado con eso. La mayoría de los trabajadores lo que
quiere es dejar de trabajar; mira qué cara se les ha puesto cuando han
dicho que iban a alargar la edad de jubilación.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/657585/0/carlos/gonzalez/entrevista/#xtor=AD-15&xts=467263
La reflexión de un pediatra sobre aquello que los progresistas hacen llamar la liberación femenina:Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/657585/0/carlos/gonzalez/entrevista/#xtor=AD-15&xts=467263
-¿La liberación de la mujer ha sido un engaño?
-Los libros que hablan de la liberación de la mujer los han escrito mujeres periodistas, mujeres escritoras, abogadas… mujeres que trabajan y se realizan. Nadie se realiza fregando escaleras, ni metiendo sardinas en una lata, o atendiendo en un supermercado. Eso de la realización con el trabajo es un mito creado por gente que tiene muy buenos trabajos. El trabajo no sirve para realizarse, sino para pagar facturas, te realizas con otras cosas. Incluso yo, que tengo un buen trabajo, no me realizo ni como pediatra ni escribiendo libros, yo me realizo como padre y como persona. Hemos llegado al absurdo de que la mujer que se queda en casa es una maruja, mientras que la mujer que friega la casa de otra es una mujer realizada. ¡Si es fregar igual! Me da la impresión de que a la mujer se le ha engañado con eso. La mayoría de los trabajadores lo que quiere es dejar de trabajar; mira qué cara se les ha puesto cuando han dicho que iban a alargar la edad de jubilación.
-Carlos Gonzalez-
Y un par de vídeos con otras ideas que comparto.
En definitiva, la liberación de la mujer solo ha sido una estafa social para obligarla a producir para el sistema, a costa de sacrificar su maternidad y su vida familiar, que es presentada como un lastre, algo a erradicar y solo aceptable en cuanto que aun es necesario para regenerar continuamente el ejercito de esclavos/productores, de los que por supuesto, deben desembarazarse lo antes posible, dejándolos además en manos del sistema/estado para que pueda adoctrinarlos desde su nacimiento hacia el lugar donde más productivos resulten.
24/10/13
Ser normal.
Es algo que siempre he deseado, vestirme y peinarme a la moda, tener un aspecto aceptable para el resto, incluso algo más, resultar atractivo a través de mi imagen y por supuesto tener una mentalidad adecuada a aquellos que me rodean no siendo jamás una nota discordante, por lo que no me pierdo una serie ni un partido que poder comentar. Creo que incluso estoy muy cerca de alcanzar el sueño de mi vida que es ser popular. Ay, si pudiera entrar en un reality o uno de esos concursos de la tele... pero eso es mirar demasiado arriba.
He encontrado un vídeo por internet y creo que lo voy a colgar en mi feisbuc a ver si alguien me explica de que va, porque yo no me entero de nada, me temo que la carrera que escogí no es la más adecuada para desentrañar ciertos temas.
-Firmado: Un perfecto gilipollas-
Vivimos en un régimen mundial (el N.O.M.), que nos manipula a través de sus medios de propaganda de una forma aberrante, (capitalismo actualmente), opuesta a nuestra propia humanidad y nuestra naturaleza animal.
Somos dirigidos por un sistema de consumo que aun entendiendo que es perjudicial para nosotros, no rechazamos, quizás por la presión del grupo, (rebaño), y por la fuerza con que somos condicionados desde que tenemos uso de razón y de forma ininterrumpida a lo largo de toda nuestra existencia.
Nuestras únicas motivaciones pretenden ser el éxito personal, la imagen y el "placer", que por nunca poder ser satisfechos nos frustran y provocan infelicidad.
25/9/13
"El País" y la biopolítica
Hoy toca copi-pega del blog del blog MUJER VERDAD Y REVOLUCIÓN INTEGRAL
Una buena forma de entender el feminismo real (no estatal) y la defensa de la mujer, no de los intereses del estado a través de la manipulación de los medios de intoxicación masiva, en concreto se trata del derecho a la maternidad, que se niega a través del supuesto derecho al aborto, o lo que es lo mismo la eugenesia impuesta a la clase dominada, que es además defendida por la progresía más obtusa de la sociedad, junto con la imposición de la emigración e inmigración.
En definitiva se pretende que luchemos por destruir nuestra sociedad y su futuro en nombre de la "libertad" y la "liberación femenina" y que el abanderado de estas luchas sea el estado, pasando de opresor a héroe del pueblo
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Una
amiga o amigo hacía este comentario en el blog que me ha parecido necesario
responder un poco extensamente.
"Te
remito un enlace de El Pais, que aunque en quiebra económica sigue siendo el
Pravda del régimen postfranquista y es quien marca la tendencia de pensamiento
mucho mas que El Mundo, el cual no deja de ser un suplente:
"No soy madre porque no quiero"
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/20/actualidad/1379705104_604726.html
Habla de muchas cosas, la principal es que a la mujer se la sigue presionando para que sea madre y al varón no. Habla como se ven obligadas a dar excusas falsas (esterilidad o traumas psicológicos) para que las dejen en paz. También habla de una maternidad forzada por sus parejas varones que las "obligan", dándolas la tabarra para tener hijos, lo que acaba en resentimiento y posterior destrucción de la pareja.
Quiere acabar con el mito del instinto maternal y ofrece unas curiosas estadísticas: el deseo de ser padre-madre es similar en hombres y mujeres (con lo que de paso acaba con el mito de que los varones no quieren comprometerse) pero le añade algo que me ha llamado la atención, en caso de no poder ser padres los hombres sufren mucho mas que las mujeres.
Se que "El País" mezcla información con propaganda, pero ya que la maternidad y su persecución encubierta es un tema que dominas, me gustaría saber tu opinión si tienes tiempo para leerlo.
Grácias y un cordial saludo. "
"No soy madre porque no quiero"
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/20/actualidad/1379705104_604726.html
Habla de muchas cosas, la principal es que a la mujer se la sigue presionando para que sea madre y al varón no. Habla como se ven obligadas a dar excusas falsas (esterilidad o traumas psicológicos) para que las dejen en paz. También habla de una maternidad forzada por sus parejas varones que las "obligan", dándolas la tabarra para tener hijos, lo que acaba en resentimiento y posterior destrucción de la pareja.
Quiere acabar con el mito del instinto maternal y ofrece unas curiosas estadísticas: el deseo de ser padre-madre es similar en hombres y mujeres (con lo que de paso acaba con el mito de que los varones no quieren comprometerse) pero le añade algo que me ha llamado la atención, en caso de no poder ser padres los hombres sufren mucho mas que las mujeres.
Se que "El País" mezcla información con propaganda, pero ya que la maternidad y su persecución encubierta es un tema que dominas, me gustaría saber tu opinión si tienes tiempo para leerlo.
Grácias y un cordial saludo. "
En
primer lugar este artículo afirma pero no demuestra, se limita a usar unas
entrevistas (¿reales o inventadas?) en las que algunas mujeres dicen sentirse
presionadas por su entorno social para ser madres. "El País" nos
trata como estúpidas y piensa que debemos considerar verdad lo escrito por el
hecho de verlo impreso y nos considera tan sentimentales e impresionables que
no podremos evitar sentirnos
identificadas con las víctimas de esta felonía pro-maternalista.
Según
el diario de la minoría progre-franquista aferrada al poder político, mediático
e institucional desde hace casi cuarenta años a las mujeres se nos impide
elegir la esterilidad voluntaria. Eso significa, si nos atenemos a las cifras
de la natalidad, ese 1,3 hijos por mujer que sigue bajando en caída libre, que
ese exiguo número de criaturas son, en su mayor parte, el producto de la
coacción sobre nosotras, es decir, que prácticamente ninguna mujer quiere ser
madre. ¿Qué cifra le parecería a "El País" aceptable? ¿Tal vez 0,001
hijos por mujer? ¿Sería esa la materialización de la libertad de elegir de las
féminas? ¿O quiere decir sin más que si las mujeres no fuéramos presionadas no
nacería ninguna criatura?
A
las entrevistas que aporta "El País" yo le puedo enfrentar otras
tantas, como la de aquella madre que me contaba el escándalo que organizó y la
violencia verbal que utilizó su suegra cuando la supo embarazada de su segundo
hijo y cómo ella oía desde el salón, sobrecogida, los gritos e insultos que le
lanzaba a su marido a quien acusaba de ser un casi violador por ello. O aquella
que me decía que su madre no la felicitó jamás en ninguno de sus cinco
embarazos, siempre la espetaba un ¿pero sabes lo que estás haciendo? Y eso fue
así desde la primera vez.
Podría
narrar la historia de aquella mujer que en sus últimos embarazos (tiene 9
hijos) tenía que soportar los improperios de muchas mujeres de su barrio, el
acoso de los médicos, de los profesores... que se consideraban con el derecho a
opinar sobre su vida a pesar de que quien criaba a sus hijos era ella sin
ayudas ni del Estado ni de los vecinos.
Conozco
una multitud de mujeres que no tienen los hijos que desean sino los que pueden
en estas condiciones de precariedad que hoy sufrimos. Las que nos atrevemos a
traspasar la fatídica barrera de los dos hijos hemos oído insistentemente
aquello de que es una inconsciencia poner más niños en un mundo como éste, o lo
de que si somos del OPUS y de tener "los que dios quiera", o que si el
número de hijos tiene una relación inversamente proporcional con el nivel cultural
e intelectual.
Ser
madre en esta sociedad depredadora y dañina es casi un imposible. Conozco esa
sensación amarga de dejar a las criaturas por la mañana en las guarderías[1] algunas veces enfermas y
con fiebre, y, atribuladas por el dolor de hacerlo, de no poder cuidarlos,
marchar a trabajar.
Y
muchas que sido despedidas por los embarazos, otras a las que se les han
empeorado sustantivamente las condiciones laborales como castigo. Y conozco los
casos aún más trágicos de aquellas que han decidido abortar, no por elección
propia, sino por miedo a perder un empleo, que, en la mayor parte de los casos
no es una labor enriquecedora y creativa sino una actividad embrutecedora por
un sueldo miserable.
Muchas
embarazadas y muchas madres sufren no solo el acoso de las empresas sino
incluso de las propias compañeras y compañeros de trabajo que consideran que no
rendirán lo suficiente, que no se entregarán con la necesaria vocación a sus
obligaciones laborales. Yo lo he visto.
La
esterilidad voluntaria es una elección tan respetable como cualquier otra
cuando es libre, pero hay que aceptar que hoy es la opción preferida del sistema. Presentarse como víctimas y
perseguidas es una inmoralidad y una demasía.
Por
otro lado quienes por hedonismo y deseo de vivir sin cargas[2], por espíritu gozador y
consumista, deciden no participar en los cuidados de las próximas generaciones
y esperan que los niños de hoy, los que criamos quienes sí tenemos hijos, les
cuiden a ellos en la vejez están rompiendo con ello la reciprocidad y la
justicia pues esperan recibir sin haber dado.
Creen,
en su barbarie, que, puesto que tienen dinero, tienen asegurada su vejez. Les
parece legítimo y natural el intercambio de dinero por cuidados y afectos con
lo que están corrompiendo y
prostituyendo la vida social que debería ser limpia y decente y mantener las
necesidades vitales alejadas del trueque mercantil. Son, por lo tanto, los
paladines del capitalismo más salvaje, aquél que aspira a convertir en
mercancía hasta el aire que respiramos.
Deberíamos
exigir a "El País" que nos desvele la finalidad de estas operaciones
de manipulación de la conciencia social, la auténtica estrategia que orienta su
fanatismo anti-natalista.
Pero
hay más, en el último mes "El País" ha desgranado una cadena de
artículos alentando a la huida de las generaciones jóvenes del solar de sus
ancestros, según estos prebostes de la industria de la conciencia la juventud
debe marchar buscando los destinos más alejados de su punto de origen. En una
sociedad con una pirámide demográfica completamente catastrófica ¿qué sentido
tiene llamar a la emigración masiva de la exigua juventud?
No
puede entenderse tal estrategia si no se contempla la constante invocación de
este medio a favor de la inmigración y el "anti-racismo" de pacotilla
¿Qué sentido tiene destruir la natalidad y echar de aquí a nuestros jóvenes
para atraer luego a otros llegados de los más lejanos confines del mundo,
robando literalmente esas personas de su entorno natural?
Tenemos
que tener en cuenta que casi todo lo que se hace hoy desde los medios que son,
no lo olvidemos, una parte sustancial de aparato de poder, tiene un sentido.
"El
País" se presenta como campeón del anti-racismo cuando en realidad lo que
defiende es el desplazamiento forzado de grandes masas de personas a lo largo y
ancho del planeta para destruir las comunidades naturales y constituir una
nueva sociedad hecha de agrupaciones de aluvión, de seres desvinculados de su
espacio y de su historia, despojados del sentido de pertenencia, aculturados y
desarraigados. Masas de solitarios y solitarias que no tengan ningún lazo con
el lugar en el que habitan ni con los otros seres con los que se cruzan.
Estamos
pues, a las puertas de una nueva especie de post-humanos, unos individuos que
ni siquiera serán el "homo
animalis" porque carecerán
incluso de la capacidad para tener vida sexual y reproductiva, una nueva
inhumanidad de entes biológicos híbridos y estériles... como el ganado de labor
¿Es pura ciencia ficción?
Creo
que ha llegado la hora de llamar a las cosas por su nombre, "El País"
es un agente de difusión de la biopolítica del sistema que hoy se sustenta en
la destrucción de la natalidad en todo el planeta salvo un pequeño reducto de
África que parece que está destinado a ser el reservorio de seres humanos para las necesidades del sistema de poder.
La
persecución de la maternidad se está realizando de mil maneras diferentes, las principales:
1. Por
los programas de
"contracepción" de los organismos de la biopolítica mundial que
incluyen las esterilizaciones masivas de poblaciones, el uso de
anticonceptivos
brutales como el Depoprovera y otros y el aborto forzoso. Esto ha hecho
caer el número de hijos por mujer en picado desde los años 80 del siglo
XX y ha reducido la natalidad mundial a cifras prácticamente por debajo
del índice de reposición.
2. Por la destrucción de
las comunidades primarias que supone a las mujeres madres quedar en situaciones
de enorme precariedad sin redes de apoyo horizontales.
3. Por la guerra de los
sexos fomentada desde el poder (aquí a través de la Ley de Violencia de Género) que reduce de forma "natural" la
natalidad por falta de relaciones con el otro sexo, destruye el núcleo básico
familiar para compartir las tareas y deja a las mujeres en completa soledad.
4. Por el ascenso de la
influencia que las empresas y el trabajo a salario tiene en la vida privada de
las personas y las decisiones vitales.
5. Por la creación de un
Estado del bienestar que regula, dirige y manipula al pueblo con el argumento
de proteger y dispensar cuidados y satisfacción de lo necesario para la vida.
6. Por el bombardeo
mediático e institucional, en las sociedades occidentales sobre todo, que ha
generado una cultura de acoso a la maternidad, que desgrana una insultante
letanía de epítetos hacia el impulso maternal.
7. Por estímulo de
numerosas formas de maternidad patológicas devenidas del brutal ataque a la
feminidad que se está produciendo hoy y sus consecuencias en las mujeres y de
la promoción de modas maternales insensatas y nocivas para las madres, los
padres y las criaturas.
No
deberían estas operaciones quedar sin respuesta. Pero, mientras el
anti-natalismo está organizado institucionalmente, subvencionado y difundido
por todos los canales de creación de opinión que son innumerables, quienes
creemos que debe defenderse la natalidad como un impulso revolucionario no
estamos organizados y, por lo tanto, no somos capaces de hacer frente a estas
espurias operaciones.
Sería
una necesidad imperiosa que las madres y padres conscientes nos unamos para
denunciar todos los acosos que sufrimos, todas las limitaciones que el sistema
pone a la libertad reproductiva.
Necesitamos
un movimiento reivindicativo a favor de la justicia, del cese del expolio de
personas por los centros económicos mundiales, por el derecho de nuestros hijos
a quedarse en su lugar de origen, y el derecho de los hijos de las otras madres
del mundo a hacer lo propio, sin ser llevados como ganado allí donde el
capitalismo mundial los requiera.
Hay
que denunciar toda forma de biopolítica como liberticidio y crimen contra la
humanidad y por lo tanto denunciar a "El País" como plataforma de
estas operaciones.
31/8/13
La mujer en el ejercito.

Una charla de hace unos años sobre la manipulación por parte del estado del movimiento feminista y de como la sociedad a sido influenciada a través de este, alterando la percepción que había de las fuerzas represivas estatales e incluso su finalidad simplemente admitiendo a la mujer en sus filas.
Las asesinas, terroristas y torturadoras recientemente admitidas, han traído un nuevo aire de frescura al ejercito y policía que ha mejorado mucho la (acertada) imagen que el pueblo siempre ha tenido de ellos.La misoginia, que fue un elemento constitutivo de los ejércitos en el pasado, no es su fundamento, pues lo esencial de la institución militar es la afirmación coercitiva del Estado y sus intereses (dominar y sojuzgar en el interior y luchar en la competencia por el poder a nivel mundial), así como el ejercicio del monopolio de la violencia. Si el Código Civil francés de 1804, copiado aquí por el Código Civil de 1889, estableció un sistema patriarcal concreto de opresión femenina fue porque las necesidades militares y productivas del primer liberalismo así lo demandaban, pero puesto que el régimen de dictadura estatal y capitalista se desenvuelve y desarrolla permanentemente, hoy las mujeres están llamadas a servir al sistema no como madres sino como soldados y policías, además de como mano de obra asalariada.
Bajo los gobiernos de la socialdemocracia (PSOE) y con el apoyo de la izquierda, incluida la más “radical”, el feminismo de Estado ha sido un factor decisivo para ganar a un sector de las mujeres para los proyectos del poder constituido, incluida su incorporación a las Fuerzas Armadas y los cuerpos represivos, lo que ha permitido un fortalecimiento del organismo estatal que ha visto reduplicado su capacidad de dominar y de oprimir, y un reforzamiento del militarismo y de la acción imperialista del Estado español en el exterior.
El Estado y su aparato militar han conseguido grandes éxitos con estas mutaciones. Dicha refundación, de hecho, del sistema de dominación implica modificaciones tanto en la conciencia como en la vida de la sociedad de una enorme complejidad, pues la transformación de la condición femenina que permitió su entrada en el ejército tenía que acompañarse no sólo de un cambio en la concepción del mundo de las mujeres, sino de una vertiginosa caída de la natalidad y la importación de personas, expoliadas a los países pobres, a través de la inmigración de masas.
El antimilitarismo de hoy tiene que partir de los cambios acaecidos en los últimos 25 años renunciando a esencialismos metafísicos, pues comprender al enemigo es la precondición de cualquier estrategia. Haremos para ello, en la charla, un repaso de algunos de los hechos más significativos ocurridos en ese periodo.
(Audiovisuales CNT-Madrid)
19/7/13
El feminismo de estado contra la mujer
El feminismo ha sido utilizado por el estado para manipular a la mujer del pueblo, creando un fuerte movimiento dependiente de él, que pretendiendo liberarla, no se sabe muy bien de qué, la enfrenta al hombre de su misma clase social e incluso al resto de mujeres que no compartan sus dogmas, ya que son repudiadas y despreciadas.
Ensalza sin embargo el machismo personificado en el sistema "protector" y paternalista que se convierte en el único amigo de la mujer y al que esta deberá servir y entregarse en cuerpo y alma.
En la actualidad, esta actitud del feminismo de estado ha propiciado la supervivencia de las fuerzas represivas del estado, así como el propio ejercito que empezaba a peligrar por el rechazo que el pueblo mostraba ante él. Creo que es importante entender que leyes como las de "igualdad", "violencia de género"o la simple discriminación positiva, son estratagemas estatales que solo persiguen destruir la unión del pueblo, y convertir a la mujer en un siervo fiel y obediente al estado.
Una charla magistral acerca de todo esto:
Y un buen audio:
15/4/13
2ª República y feminismo.
Un copi-pega (lo que es no tener tiempo) interesante de un gran blog de lectura recomendable.
Ésta fue únicamente una de los cientos de enfrentamientos que el
pueblo tuvo con el régimen liberticida de la II República, en todos ellos las
mujeres, nuestras ancestras, estuvieron las primeras. Quienes quieren hacernos
escupir sobre su memoria tachándolas de bobas y sumisas son los nuevos
defensores del capitalismo y el Estado los mismos que nos invitan a ser mansas
en la empresa, con los superiores, y fieras en el hogar, con los pares.
Fuente:
http://prdlibre.blogspot.com.es/2013/04/lasmujeres-del-pueblo-no-celebramosnada.html
Las
mujeres del pueblo no
celebramos
nada el 14 de abril
Es un buen momento para dejar de estar en
silencio. De nuevo el 14 de abril nos volverán a bombardear con el sermón sobre
las conquistas femeninas durante la II República, que vienen a sumarse a los
enormes logros de las mujeres bajo el sistema actual de crecimiento monstruoso
del Estado y del capitalismo. Las mujeres del pueblo no celebramos la tiranía
política ni el crecimiento de las grandes empresas burguesas, no celebramos
nada, solo lo sufrimos, y ahora, como entonces, deberíamos prepararnos para
enfrentarnos a ese monstruo sin miedo a la derrota o a la muerte. ¡Ya está bien
de vivir anestesiadas! ¡Ya basta de hacer de dóciles colaboradoras de nuestras
amas y amos!
Para muestra de lo que fue la II República con
las mujeres os dejo un extracto de “Feminicidio o auto-construcción de la
mujer”.
“En
julio de 1932 las clases modestas de Villa de Don Fadrique (Toledo), de unos
5.000 habitantes en esas fechas, pueblo de próspera agricultura, se alzan en
armas contra el régimen estatal-capitalista republicano, el cual manda a la
Guardia Civil, que toma por asalto la
población matando e hiriendo a muchos de sus vecinos y vecinas. Veamos qué
provocó todo esto.
Fotografía de MARINA (Archivo Manacor)
Para ello nos guiaremos de un folleto redactado por un
periodista madrileño, Francisco Mateos, sin militancia política ni particulares
conocimientos sobre el mundo rural, que visitó de manera profesional la
población unos días después y dejó su testimonio en “La tragedia de Villa de
Don Fradique”, escrito en buena parte mientras recogía los alegatos orales de
las (se refiere una y otra vez a mujeres) y los supervivientes.
La cosa fue de la manera que sigue. El
campesinado de esa población toledana decide ponerse en huelga ante la
inminencia de las tareas de la siega porque, atención a esto, se había dictado
una orden que prohibía participar en dicho trabajo a las mujeres y a los
menores de 18 años. Como explican al reportero testigos del suceso, “en Madrid se había dictado una ley para que
no sieguen las mujeres ni los zagalones que no han cumplido los diez y ocho
años... ellos (las vecinas y vecinos de Villa) creían que todos, mujeres,
zagalones y los que pudieran segar ahora por primera vez, tenían derecho... a
segar, a trabajar”. Comenzada la huelga, el día 6 se dan los primeros
choques y la madrugada del 8 de julio una manifestación de trabajadoras y
trabajadores, pero integrada en su gran mayoría por mujeres, se concentra en
las afueras del pueblo para evitar la acción de los esquiroles.
La Guardia Civil carga con extraordinaria
dureza contra las mujeres y, al ver el maltrato que éstas recibían por las
fuerzas represivas de la II República, el pueblo todo, hirviente de legítimo
furor y heroísmo, se alza en revolución, se arma, expulsa a tiros a la Guardia
Civil, levanta los raíles del ferrocarril y cava zanjas en las carreteras para
evitar la llegada de refuerzos, corta la línea telefónica y telegráfica,
pasando además a la ofensiva, lo que ocasiona al menos un muerto (a menudo el
aparato represivo oculta sus bajas, para dar impresión de invulnerabilidad,
como señala algún estudioso de hechos de esta naturaleza) y numerosos heridos a
las Guardia Civil. Ésta, como era de esperar, se rehace, recibe refuerzos,
tomando al asalto Villa de Don Fadrique. El resultado oficial es cuatro vecinas
y vecinos asesinados, muchos más heridos y muchísimos más detenidos. Mateos
ofrece el número de víctimas, “setenta,
entre muertos y heridos”, una carnicería.
Puntualiza el periodista que la chispa que
desencadenó la batalla fue “el ataque a
las mujeres (que) llenó de indignación a muchos, que quisieron abalanzarse, en
actitud suicida, contra los que disparaban (la Guardia Civil y los ricos del
pueblo)”. Uno de los guardias cuenta a Mateos que los vecinos “a pesar de estar desarmados, querían
acercarse a nosotros para luchar cuerpo a cuerpo, con una valentía suicida”.
Por el contrario, la Guardia Civil en el asalto, se valió de escudos humanos,
obligando a avanzar delante de ellos a mujeres y hombres de la población, para
no ser tiroteada, acción sobremanera cobarde y vil.
La represión posterior fue tremenda. Mateos
habla del edificio del Ayuntamiento convertido en prisión, donde “iban llegando
los detenidos, hombres jóvenes y mujeres jóvenes... las mujeres en el piso alto
y los hombres en el patio”. Y da nombres de alguna de las féminas baleadas,
Felipa Manzanedo. La enloquecida búsqueda por el pueblo de víctimas a las que
torturar y matar una vez tomado al asalto llevó a la Guardia Civil a disparar
contra Josefa Marín, que se había escondido, a la que atravesó los dos pechos
de un disparo, en lo que probablemente fue un acto sádico y machista de
denigración hacia las mujeres en respuesta a su coraje y combatividad,
atacándolas en sus atributos externos más visibles.
Reflexionemos sobre los hechos. Prácticamente
la totalidad de los manuales feministas dicen que la II República fue un
momento de excepcional mejora de la condición femenina, se habla incluso de
auténtica emancipación, pero lo cierto es que dictó leyes expulsándolas del
trabajo productivo en masa en la siega, la labor campesina más importante,
junto con la labranza, realizada desde tiempos inmemoriales por las mujeres en
compañía de los varones. Eso con el agravante añadido de que aquéllas son
equiparadas a los menores de edad en el texto legal prohibitivo: imposible
encontrar una exposición de patriarcalismo más perfecta. Eso lo hizo no el
clero ni la derecha sino el gobierno de Madrid, en 1932, formado por una
coalición de partidos republicanos y el PSOE.
Fueron la izquierda y los republicanos,
progresistas, modernos y anticlericales, los que se propusieron confinar a las
féminas en el hogar y quienes, cuando éstas se manifestaron, dieron órdenes a
la Guardia Civil de tirotearlas. Eso por un lado. Por otro sabemos que los
varones del pueblo no se opusieron a que las mujeres trabajasen, sino todo lo
contrario; Mateos indica que exigían un salario igual para unas y otros en la
siega. Ni los hombres ni las mujeres consideraban el trabajo a salario como
emancipatorio, sino como una necesidad que compartían, tal y como compartían
todas las cosas de la vida. Es esa asociación vital y afectiva la que produce
que los varones cuando conocen la agresión, enloquezcan y literalmente se
lancen contra los fusiles de la Guardia Civil a pecho descubierto, sublime
expresión del amor que tenían hacia las féminas, que era tan inmenso, intenso y
sincero que no podían soportar verlas maltratadas. Ello es la manifestación material
de la concepción propia de Occidente sobre la relación entre mujeres y hombres,
ahora en fase de liquidación por la ultra-modernidad multicultural en curso,
una vía más hacia un neo-machismo de proporciones pavorosas.
Dos reproches de gran calibre. ¿Qué decir de la
Guardia Civil, capaz de disparar contra mujeres desarmadas, usar rehenes para
resguardarse tras ellos al realizar el asalto y atravesar los pechos de un tiro
a una muchacha que se estaba entregando como detenida? Una vez que las clases
altas y sus sayones han abandonado lo más valioso e innovador de la cultura
occidental, corresponde al pueblo revivirla y practicarla. Y ¿qué decir de
libros como el más adelante analizado, de Mercedes Gómez Blesa, “Modernas y
vanguardistas: Mujer y democracia en la II República”? Con su muy vistosa y
sofisticada damisela burguesa en la portada, su defensa sobreexcitada de la II
República, su completo olvido de las mujeres de las clases populares, es decir,
de la mayoría de las mujeres, y su ciega pasión por las señoras y señoritas más
adineradas, ese libro es una muestra, particularmente desvergonzada e incluso
obscena, de lo que es y representa el feminismo, la apoteosis triunfal de la
minoría de mujeres ricas y poderosas que tienen al Estado y al capital como cosa
propia y al resto de las mujeres como neo-siervas.
Finalmente: fue el Estado, no los varones,
quien dictó las leyes de exclusión de la mujer del trabajo productivo y, por
tanto, de recogimiento forzado en el hogar, y fueron los varones, no el Estado,
quienes se opusieron a ello con la máxima energía, además de las mujeres, claro
está.
El feminismo, al estudiar la II República, pone
en primer plano a un grupo, siempre el mismo, de mujeres muy importantes y
cargadas de poder, señoras de la burguesía, intelectuales con muchísima
influencia, altas funcionarias del Estado, aristócratas metidas a redentoras de
la plebe, políticas profesionales, intelectuales y similares, nunca a las
féminas modestas y anónimas de las clases trabajadoras. Cita obsesivamente a María
de Maeztu, María Teresa León, Elena Fortún, María Lejarreta, Constancia de la
Mora, Victoria Kent, Maruja Mallo, Zenobia Camprubí, Margarita Nelken y a unas
pocas más, y las presenta como modelos a seguir.
Para el feminismo las mujeres del pueblo no
existen, salvo como masa anónima y gris a la que hay que manejar con una mezcla
de represión policial y demagogia feminista. Para esas señoras mega-poderosas
de la II República todo fueron premios y beneficios, para las anónimas mujeres
de Arnedo, de Villa de Don Fradique, de Casas Viejas y tantas y tantas
poblaciones quedaban las balas de la Guardia Civil, las torturas en los
cuartelillos, las cárceles. Se observa el extraordinario clasismo del
feminismo, su mundo es el de las mujeres acaudaladas y poderosas y en su
análisis de la II República lo expone sin rubor. Aquí hemos querido citar a
esas mujeres anónimas (cuando hemos podido con nombres y apellidos) que fueron
las víctimas verdaderas del patriarcado, pues la patulea de señoronas
susodichas eran sus usufructuarias y beneficiarias.
La norma legal citada prohibiendo a las mujeres
el trabajo de la siega, que debería ser objeto de un estudio monográfico,
muestra cómo el Estado hizo penetrar la misoginia en las clases populares. Es verdad que en un cierto número de
poblaciones aquélla fue resistida y combatida pero no en todas, de modo que
paso a paso la idea de que las mujeres están para las tareas caseras y nada más
fue calando en una porción de las conciencias. Hoy, cuando aparecen, aquí y
allá, expresiones de marginación de las mujeres entre las clases populares, el
feminismo se precipita a atribuirlo a “la tradición” y a prescribir su remedio
sempiterno, más y más Estado feminista. Pero fue el mismo Estado el que en un
pasado no muy remoto hizo machista a un sector del pueblo, a las mujeres tanto
como a los varones, igual que hoy le hace neo-machista, a ellas y a ellos. El
Estado es la causa del mal, no la solución.
Los sucesos analizados muestran, de nuevo, que
la izquierda y el progresismo no son mejores que la derecha y el clero: los dos
bloques son, en esencia, la misma realidad social contra el pueblo. En el
asunto de la mujer la izquierda y el republicanismo han sido peores, sin duda,
desde su emergencia en la revolución francesa.
Hay que decir, acabando ya, que lejos de ser
unos hechos aislados, sucesos similares a los de Villa de Don Fadrique se
dieron en esos años (los del gobierno republicano-socialista y la bandera
tricolor al viento) en otras poblaciones toledanas, Corral de Almaguer, San Pablo
de los Montes, Fuensalida, Villaseca de la Sagra y Santa Olalla, entre otras,
aunque de ellos no poseemos un testimonio tan completo como sobre Villa, porque
no acudió ningún audaz periodista como Francisco Mateos. Se ha de añadir que la
despiadada represión la dirigió el gobernador civil republicano de Toledo, al
que obedeció puntualmente la Guardia Civil, autoridad que estaba en contacto
con el gobierno republicano-socialista de Madrid. En todos y cada uno de esos
pueblos corrió la sangre de sus vecinas y vecinos. Esto da la razón a “CNT”,
cuando en su edición de 4-7-1933 hace el siguiente balance de la II República, “trescientos muertos. Infinidad de penas de
muerte. Más de cien mil obreros encarcelados desde el 14 de abril.
Deportaciones. Apaleamientos y torturas”. Exacto. Esa fue la modernidad
tricolor en acción, un remedo ensangrentado de la revolución francesa, en la
misoginia, en el furor represivo y, cómo no, en la demagogia.
Tras traer a estas páginas tantos casos
particulares, podemos preguntarnos finalmente, ¿dejarán alguna vez las y los
agentes de la modernidad estatal y capitalista de mentir sobre el mundo rural
popular, en particular sobre la situación de sus mujeres? Se nos presenta aquél
agobiado por las enfermedades y devastado por la miseria, pero ya vemos que es
una falsedad. Se nos dice que era rotundamente masculino, con la mujer
confinada en el hogar, ahora hemos visto que eso es otro de los muchos embustes
de la modernidad estatal-capitalista. Se habla de una enorme mortalidad de las
mujeres en los partos y eso es muy pero muy inexacto, por decir lo menos. Se
arguye que las mujeres y los varones llevaban vidas separadas, siempre
enfrentados entre sí, y hemos logrado averiguar que tales asertos son
paparruchas. Se pretende que las mujeres no hacían actividades productivas
fuera del hogar, cuando lo cierto es que se ocupaban de docenas y docenas de
ellas. Se vocifera que las gentes, en particular el elemento femenino, eran
marionetas manejadas por la Iglesia, aunque la realidad era muy diferente y
mucho más compleja. La mentira es hoy el fundamento del sistema de poder
imperante, como instrumento para la destrucción de la vida social y del propio
sujeto.” (“Feminicidio o auto-construcción de la mujer. Vol I. Recuperando la
historia”)
http://prdlibre.blogspot.com.es/2013/04/lasmujeres-del-pueblo-no-celebramosnada.html
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