11/5/22

Por qué es bozal y no mascarilla

Interesante artículo de una publicación médica de 2013, sobre un metaanálisis realizado sobre la efectividad de las mascarillas quirurgicas en quirófano para evitar infecciones.

La conclusión es que no existe evidencia científica de efectividad. 

¿Si estó ya era de sobra sabido hace décadas, tiene algún sentido sanitario la imposición de un trapo mugriento en la cara de toda la población?

الصورة-Por supuesto que no, solo tiene un sentido político para someter la voluntad de la masa y a la vez enfermarla por un exceso de Co2 y una falta de Oxigeno.

 

Inspiramos un 21% de oxígeno y un 0.04% de dióxido de carbono y expiramos un 16% de oxígeno y 3.5% de dióxido de carbono. Con un bozal (fuera de quirófano deja de ser una máscarilla), respiramos una atmósfera cada vez más enrarecida, con menos oxigeno, con más dióxido y si mantenemos el bozal durante algún tiempo, generamos un hábital ideal para la proliferación de hongos y bacterias que también respiramos.

 

Copi-pega:

           ¡No se ponga la mascarilla por favor!


Muchas veces nos han comunicado de manera furibunda la imposición de ponerse la mascarilla facial al entrar en un quirófano por parte de algún cirujano, preocupado por la posible tasa de infección que tiene en sus pacientes. Sin embargo los datos disponibles en diversos estudios que analizan los autores sugieren que el uso de la mascarilla es mucho menos importante de lo que la gente cree a simple vista... pudiendo hacer innecesario su uso fuera del campo quirúrgico.
A. Gironés Muriel.
Adjunto al Servicio de Anestesia del Hospital Sanitas La Moraleja.
P. Serrano Marcos
DUE Servicio Quirúrgico del Hospital Sanitas La Moraleja.

Artí­culo Original: Use of face masks by non-scrubbed operating room staff: a randomized controlled trial Webster J. Et al. ANZ J Surg 2010 Mar; 80 (3) (PubMed)

mascarilla-facialMuchas veces nos han comunicado de manera furibunda la imposición de ponerse la mascarilla facial al entrar en un quirófano por parte de algún cirujano, preocupado por la posible tasa de infección que tiene en sus pacientes.

Sin entrar en discusiones bizantinas, es bueno pararse a pensar en la evidencia encontrada para dicha afirmación. Aparte de encontrar múltiples recomendaciones y protocolos que obligan a ponerse la mascarilla facial al entrar en quirófano, convirtiéndose  en un ritual asimilado por todos, sorprendentemente no existen muchos estudios con un nivel adecuado que sostengan tal afirmación.

Debemos pensar que las barreras de protección son un método sencillo y barato de disminuir al máximo la tasa de infección postoperatoria y, por tal motivo, los autores no van a ser unos reaccionarios en este tema. Sin embargo, no está de más hacer una revisión crí­tica sobre la cuestión a través del método empí­rico y los niveles de evidencia que tan buenos resultados ha dado a nuestra profesión.

La Cochrane se hizo eco de tal asunto con un metaanálisis sobre la implicación de la mascarilla facial en la infección postquirúrgica durante la llamada cirugí­a limpia, publicado en 2.002. Exponemos aquí­ alguna de sus conclusiones.

Disposable surgical face mask for preventing surgical wound infection in clean surgery. Lipp A , Edwards P. Cochrane database syst rev 2.002 (PubMed) (Cochrane web)

  • Existen pruebas insuficientes que apoyen el uso de las mascarillas desechables para prevenir el uso de la mascarilla facial en la cirugí­a limpia.
  • El diseño de las mascarillas actuales puede, según autores, incrementar la contaminación postquirúrgica, ya sea por el efecto de“ escape lateral“, por efecto“ mecha“ o capilaridad, (wicking) o por efecto serpenteo (wiggling), al descamar la mascarilla la cara del usuario por fricción y dispersar dichas escamas por el quirófano.
  • Sólo se encontraron 2 estudios aleatorizados controlados para la revisión de los 13 estudiados. De ellos, 1 fue abandonado por la aparición de infecciones postquirúrgicas que no podí­an deberse al personal presente en la intervención.
  • Existen sesgos potenciales y limitaciones de diseño en todos los estudios recogidos.
  • Por ello, la conclusión de los autores es que, por resultados limitados, no pueden afirmar que el uso de mascarillas faciales causa daño o beneficio al paciente sometido a cirugí­a limpia.

Pero, aparte de este metaanálisis realizado por la Cochrane, existen bastantes evidencias que van en contra de este ritual tan familiar consistente en colocarse la mascarilla facial para entrar en un quirófano. Ya en el siglo pasado, editoriales como el de The Journal of Bone and Joint Surgery por S.P.F Hughes afirmaban contundentemente que no existí­an evidencias que sugiriesen que colocarse la mascarilla facial fuera del área de operación supusiera un beneficio[1]. En la revista Journal Hospital Infections de 1.991, Mitchell N.J y col. lo afirmaron con más vehemencia[2]. Pero, por más actual, nos llama la atención un artí­culo de 2.010 aleatorizado que tiene la misma opinión, realizado por compañeros no médicos (enfermeros) con una calidad de diseño que muchas veces echamos  en falta en los estudios diseñados por colegas médicos.

Use of jace mask by no-scrubbed operating room staff; a randomized controlled trial. Por Webster J y colaboradores publicado en el ANZ Journal of Surgery 80 (3).

Un estudio de un nivel más que aceptable, con una puntuación de 3 en la escala Jadad, con una aleatorización, descripción de seguimientos y pérdidas a nuestro entender correcto. Prospectivamente siguieron a 827 pacientes destinados a operarse distribuidos aleatoriamente en 2 quirófanos. Uno, donde todo el personal llevaba puesta la mascarilla facial, y otro en la que sólo la llevaba el personal“ estéril“. Se controlaron y anotaron múltiples factores que pudiesen interferir en la aparición de la infección: estado fí­sico del paciente, tiempo de cirugí­a, clasificación de la herida, í­ndice de masa corporal, historia de infección previa, profilaxis antibiótica, tipo de cirugí­a, número de personas en quirófano, presencia de hábitos tóxicos. Siguieron a los pacientes aproximadamente 1 mes para confirmar la presencia o no de infección en la herida quirúrgica, mediante una nominalización y clasificación, también correcta.

El tipo de cirugí­a fue variado, aunque el 81% fue de tipo CMA.

Datos obtenidos

El 10,2% de los pacientes tuvieron infección. El 11,5% en el grupo con mascarilla facial y 9,5% en el grupo sin mascarilla. Una diferencia no estadí­sticamente significativa con un OR de 0,77 (CI 95% 0,49-1,21 con p=0,15). Sólo en el 31% de las infecciones fue identificado el agente patógeno (principalmente stafilococo aureus).

Con una regresión logí­stica concluyeron que los factores implicados en la infección de la herida quirúrgica fueron:

1.- La presencia de hospitalización.

2.- Un alto í­ndice de masa corporal (IMC)

3.- Tener antecedentes de infección de la herida quirúrgica.

Conclusión

Este y otros artí­culos al respecto nos llevan a ser cautos al respecto. A nuestro entender los datos sugieren que el uso de la mascarilla es mucho menos importante de lo que la gente cree a simple vista… pudiendo ser innecesario su uso fuera del campo quirúrgico.

Pero eso no quita para usarla siempre en contextos de alta probabilidad de infección o en situaciones en las que el sentido común pueda primar por encima de estos datos estadí­sticos.

Una cosa es la verdad estadí­stica y otra la verdad clí­nica, si bien, la primera es una buena manera de encontrar la segunda.

Bibliografia

[1]SPF Hughes et al. Infection in the operating room (editorial) Journal of Bone an Joint Surgery 1.999 (PubMed) (pdf)

[2] Mitchell NJ et al. Surgical face mask in modern operating rooms: a costly and unnecessary ritual?. J.Hospital Infecc 1.991; 18. 811-3 (PubMed)

 

2/5/22

2 de mayo de otro siglo.

 No trato aquí de ensalzar la gloria patriotera de la que viven algunos oportunistas, sino de comparar la sociedad de hace doscientos años con lo que tenemos hoy. 

En aquel entonces, rendido el ejercito y el estado a un poder militar muy superior, el pueblo, lejos de resignarse, se levantó contra el invasor y hombres, mujeres y niños murieron luchando contra el cruel enemigo.

 Hoy, a pocas generaciones de aquellos héroes que murieron luchando por la libertad, (no por un rey ni por una bandera), los hombres matan a sus hijos, tras permitir que asesinen a sus padres y se dejan envenenar, antes que hacer frente a un enemigo desarmado. 

Esta vez el miedo ha vencido a un pueblo cobarde y desonroso, pero no el miedo a la lucha, el sufrimiento y la muerte que igualmente han llegado y se apoderarán de todos, sino el miedo a perder las comodidades por las que otros han luchado. 


 Los que nunca morirán:



 

 Los que nunca han vivido: