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5/1/18

Las abarcas desiertas

Un precioso poema de Miguel Hernández para remover conciencias en la navidad del consumo y la apariencia que pretenden vendernos desde pequeños, entre ilusiones y envidias.
Vídeo:  Banda inaudita, las abarcas desiertas

17/9/17

Los colores de mi ira

Poema (más o menos) de una peligrosa terrorista que insulta gravemente al gobierno invasor que ha colonizado su tierra y ha masacrado a su pueblo ...por designio divino (nunca olvidemos que esa es la principal escusa de los asesinos para justificarse).

Video: Rafeef Ziadah - "Las tonalidades de la ira"  (cútremente traducido)


17/1/17

Poesías del pueblo.

 
Los Tenderos 
(Antonio, agraz. )
 
Calle abajo va el reguero
de la cola mañanera.
Viejas que ya no trabajan
porque se hicieron muy viejas.
Viejas que arrastran los años
sobre zapatos sin suelas;
niñas, tan chiquirritinas,
tan menudas, tan pequeñas,
que parecen salpullido
que le sale a las aceras;
mozas, algunas, muy pocas,
porque el taller las espera;
guardias con fusil al hombro
recomendando paciencia
a las que chillan airadas
cuando una viva se cuela...
Las agujas de un reloj
apuntan las ocho y media,
chirría el cierre metálico
de la puerta de la tienda...
Los guardias montan la guardia
frente al quicio de la puerta;
da una palmada el tendero,
abre el cajón la tendera.
La cola va desgranando
frente al mostrador sus cuentas.
El tiburón de la caja
por sus fauces de madera
se traga voraz los cuartos,
duro a duro, perra a perra.
Lo que ha costados dos reales
se vende a cuatro pesetas,
lo que tres duros valía
diez duros o doce cuesta.
Se marchan las compradoras
sin cupro en la faltriquera
y unos gramos, muy poquitos,
de cualquier cosa en la cesta.
Chirrían de nuevo los cierres
metálicos de la puerta.
Muralla de acero clavan
entre la calle y la tienda.
Gozosos, cuentan los cuartos,
productos de mala venta,
el pequeño comerciante
y su mujer la tendera.
Y mientras ayunan hijos
del que lucha en las trincheras,
los dos tenderos suspiran:
¡que no se acabe la guerra!