Por supuesto, esto solo son coincidencias que no demuestran nada. Pero, según los conocimientos y creencias de cada uno, que cada cual piense lo que quiera.
Vídeo: Eventos planetarios e independencia de Cataluña
Una charla sobre las medicinas y el mal uso que se hace de ellas (una más). Las medicinas no curan, agreden el cuerpo ante unos síntomas que la medicina oficial no se preocupa en rastrear hacia sus causas. Las enfermedades son el síntoma de un desorden emocional o de una agresión, tanto física como psicológica, pero lo más rentable es cronificarlas y prolongar un tratamiento químico que por supuesto tendrá efectos secundarios, además de no acabar con el problema que originó el síntoma tratado.
Video: Exfarmacéutica: la medicación es el principal problema de salud
¿Aún no le han acusado a Usted de ser el toro que mató a Manolete?
Un pringao: el juez federal Daniels
Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en 2001 son como
el toro que mató a Manolete: valen para cualquier propósito que a uno se
le meta en la cabeza.
En el franquismo la policía torturaba a los detenidos para que “cantaran”
que ellos eran los responsables de la llorada muerte del torero
Manolete, la imperecedera gloria de un país que no tenía ninguna otra.
Primero el 11-S justificó la invasión de Afganistán porque sus autores
habían sido los talibanes. Luego sirvió para hacer lo mismo en Irak,
porque la culpa había sido de Saddam Hussein.
Ahora el ridículo sube de grado cuando un juez federal de Nueva York,
George Daniels, condena a Irán a indemnizar con millones de dólares a
las víctimas de los atentados: 12,5 si se trata de la pareja, 8,5 por
parentesco de consanguinidad y 4,5 a los hermanos.
¿Qué relación hay entre Irán y los atentados del 11-S? Es un misterio
que sólo los grandes juristas como Daniels serán capaces de explicarnos
alguna vez.
¿Por qué no cargar la factura en la cuenta de Arabia saudí si 15 de los
19 autores de los atentados tenían dicha nacionalidad? Es otro misterio
que el señor Daniel nos debe contar.
Naturalmente que dicho juez federal es tan independiente como cualquier
otro de influencias políticas, prebendas, chantajes y presiones de
cualquier tipo.
Su sentencia tampoco tiene absolutamente nada que ver con la ruptura del
acuerdo nuclear firmado por su país en Viena en 2015. Nada que ver con
las sanciones económicas contra Irán que se impondrán el lunes de la
semana que viene...
No sean Ustedes conspiranoicos y no vean cosas raras donde no las hay.
Esta humilde página, ha sido víctima de una denuncia por parte de un colectivo que muy ofendido me ha amenazado para que retire el contenido de una antigua entrada en la que se ofrecía una opinión personal, respaldada por pruebas históricas.
Como a perro flaco todo se le vuelven pulgas, la entrada "nazis judíos y judíos nazis" ha sido eliminada, pues no quiero ofender a un colectivo tan poderoso (y tan ocioso como para perder su tiempo en perseguir opiniones discordantes). En la entrada pretendía mostrar que no fueron todos los judíos los perseguidos y que de hecho, algunos, es históricamente demostrable, más que demostrable, que patrocinaron a la Alemania nazi y que sin esta ayuda económica, muy probablemente la guerra no se habría podido desarrollar.
Han preferido la denuncia, las amenazas y la coacción antes que el diálogo y los argumentos, antes que demostrarme que estoy equivocado y que la historia miente, (no mi historia, sino la poca historia escrita que conocemos), si es que podían hacerlo. Han preferido actuar exáctamente como se denunciaba que actúan, así mal favor se han hecho.
Hace
7 años, el 19 de marzo de 2011, comenzaba la guerra contra Libia,
dirigida por Estados Unidos, primeramente a través del AfriCom [1]
y después mediante la OTAN, bajo el mando estadounidense. En 7 meses se
realizaron unas 10 000 misiones de ataque aéreo, con el uso de decenas
de miles de bombas y misiles.
Italia participó en esa guerra aportando cazabombarderos y sus bases
aéreas, rompiendo así el Tratado de Amistad y Cooperación que había
firmado con Libia. Ya antes de la agresión aeronaval, sectores tribales y
grupos islamistas hostiles al gobierno libio habían recibido
financiamiento y armas para que operaran en Libia y se había procedido a
infiltrar allí fuerzas especiales, principalmente de Qatar. Así fue
destruido aquel Estado que, en la costa africana del Mediterráneo,
registraba «altos niveles de crecimiento económico y elevados indicadores de desarrollo humano»,
como señalaba el mismísimo Banco Mundial en 2010. Unos 2 millones de
migrantes, en su mayoría africanos, encontraban trabajo en Libia. Al mismo tiempo, Libia hacía posible, con sus fondos soberanos, el
nacimiento de organismos económicos independientes en el seno de la
Unión Africana, como el Fondo Monetario Africano, el Banco Central
Africano y el Banco Africano de Inversión. Estados Unidos y Francia –como lo demuestran los correos electrónicos
de la secretaria de Estado Hillary Clinton– se pusieron de acuerdo para
bloquear primeramente el proyecto de Kadhafi de creación de una moneda
africana alternativa al dólar estadounidense y al franco CFA, que
Francia todavía impone a sus ex colonias africanas. Ya destruida la Yamahiriya y asesinado Kadhafi, el botín libio es
enorme: grandes reservas de petróleo –las mayores de África– y de gas
natural; el inmenso manto freático nubio de agua fósil, un oro azul que
puede llegar a ser más valioso que el oro negro; el territorio mismo
de Libia, de primera importancia geoestratégica; los fondos soberanos
[creados bajo el «régimen» de Kadhafi] de unos 150 000 millones de dólares que el Estado libio tenía invertidos en el exterior, «congelados» en 2011 por mandato del Consejo de Seguridad de la ONU. De los 16 000 millones de euros de los fondos libios bloqueados en la
Euroclear Bank –en Bélgica– ya han desaparecido 10 000 millones sin que
se haya emitido ninguna autorización de retiro de fondos. El mismo
proceso de rapiña está teniendo lugar en los demás bancos europeos y
estadounidenses. En la Libia actual, los ingresos fiscales provenientes de
la exportación de recursos energéticos –que fueron 47 000 millones
en 2012 pero sólo 14 000 millones en 2017– se comparten entre facciones
de poder y las transnacionales. La moneda libia –el dinar– que antes
valía 3 dólares se cambia actualmente a 9 dinares por 1 dólar mientras
que los bienes de consumo corriente se importan pagándolos en dólares,
con una tasa de inflación anual de 30%. El nivel de vida de la mayoría de la población se ha derrumbado
por falta de dinero y de servicios esenciales. La seguridad es
inexistente y no existe un verdadero sistema judicial. Los migrantes
africanos se llevan la peor parte. Falsamente acusados (alegaciones que
los medios occidentales alimentaron ampliamente) de ser «mercenarios de Kadhafi»,
fueron encarcelados por las milicias islamistas, incluso en jaulas para
fieras del zoológico, torturados y a menudo asesinados. Libia se ha convertido en la principal vía de tránsito, controlada
por traficantes de personas, de un caótico flujo migratorio hacia
Europa. También son perseguidos los libios acusados de haber apoyado a
Kadhafi. En la ciudad de Tawerga, las milicias islamistas de Misurata,
respaldadas por la OTAN (se trata por cierto de las mismas que
asesinaron a Kadhafi) emprendieron una verdadera campaña de purificación
étnica, torturando, violando y matando. Los aterrorizados
sobrevivientes huyeron de esa ciudad. Hoy unas 40 000 personas que vivían en Tawerga tratan de sobrevivir
en condiciones inhumanas, sin poder regresar a esa ciudad. ¿Por qué
no hablan de eso los representantes de la izquierda que hace 7 años
reclamaban a gritos una intervención militar en Libia en nombre de los
derechos humanos?
Copy-pega de aquí que nos muestra una desconocida realidad y un incómodo problema: la medicina es uno de los mayores peligros a que nos podemos enfrentar esperando mejorar nuestra salud, ya que ha pasado a ser ante todo, un lucrativo negocio.
La inesperada tercera causa de muerte en EE.UU.
BBC MundoSalud 4 mayo 2016
El que el cáncer y
las enfermedades cardíacas sigan siendo las primeras causas de muerte en
Estados Unidos es algo que no sorprende pero lo que sí llama la
atención es que la tercera causa sean los errores médicos.
Esto es lo que afirma un estudio realizado por investigadores del hospital Johns Hopkins. Los
expertos del centro concluyeron que alrededor de 250 mil personas al
años mueren por fallas médicos, lo que supera los fallecimientos por
enfermedades respiratorias, accidentes, infartos y el Alzheimer. "Creemos
que estos datos subestiman la verdadera incidencia de las muertes a
causa de errores médicos, porque los estudios citados dependen de los
errores que figuran en los records y contemplan solo las muertes de
pacientes hospitalizados", se lee en un análisis de la revista médica British Medical Journal donde se publicó el estudio.
Aunque no existen estadísticas oficiales sobre las
muertes ocasionadas por errores médicos, estimaciones recientes indican
que podrían elevarse a entre 210.000 y 400.000 entre los pacientes
hospitalizados en Estados Unidos.
Problema mundial
"La
gente muere por errores en el diagnóstico, sobredosis de medicamentos,
cuidados fragmentados, problemas de comunicación o complicaciones
evitables", dijo Martin Makary, uno de los investigadores.
Y según el experto aunque se trata de la tercera causa de muerte en Estados Unidos este problema existe en todo el mundo.Para
el investigador, la mala calidad de los cuidados en África mata
probablemente "más gente que el sida o el paludismo juntos". Para
evitar esto, aboga por poner en marcha medidas que permitan reducir la
"frecuencia" y las "consecuencias" de los errores médicos. "Un
enfoque científico fiable, comenzando por reconocer el problema, es
indispensable para responder a las amenazas que pesan sobre la salud de
los pacientes", añaden. En concreto, propone que el certificado de
defunción señale si las complicaciones vinculadas a los cuidados
desempeñaron un papel importante en la muerte del paciente. Y es
que, en la actualidad, la muerte por error médico no queda registrada
por los informes del gobierno debido a que el sistema estadounidense
para asignar un código a la causa de la muerte -la clasificación
internacional de enfermedades (CIE)- no dispone de la etiqueta para
clasificar el error médico.
A pesar de los hallazgos los investigadores aseguraron que quienes cometan errores médicos no deben ser castigados o demandados.En
su opinión, la mayoría de esas fallas corresponden a problemas
sistémicos, incluyendo falta de coordinación en la atención del
paciente, la ausencia de redes sanitarias y otros protocolos.
Los medios de desinformación y propaganda del estado se han volcado en varios temas tan absurdos como insustanciales, desde la "independencia" Catalana, hasta la falsedad del curriculum de uno de los estómagos agradecidos del estado, o las escenográficas riñas familiares de los parásitos de la realeza.
Si el primer caso servía para enmascarar los robos cometidos por la Generalitat y sus esbirros, así como para lavar la cara a las fuerzas represivas catalanas, hay quien piensa que alguno de los otros dos puede estar sirviendo para llenar con "nada" el espacio que debería dedicarse a una de las últimas denuncias de grandes redes pedófilas que afectan a la flor y nata de nuestra podrida sociedad: El caso Kote Cabezudo.
Video: "Esto es extremadamente peligroso para nuestra democracia" Como repiten todos a coro mientras leen el guion, "esto" es extremadamente peligroso ...aunque jamás haya existido una democracia en el estado moderno.