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Dentro de unos años, encontraremos un mundo regido por una terrible tecnocracia que negará y perseguirá todo aquello que no represente un beneficio práctico de la productividad colectiva. La creatividad, la imaginación, la fantasía, serán tenidas por deformaciones de seres menos cualificados para el progreso general y serán rechazadas por la sociedad. Cada vez habrá menos poetas y los niños dejarán de serlo apenas tengan uso de razón.
La tecnología suplirá la biodiversidad extinguida y nadie pondrá en duda que tiene suerte de vivir en el tiempo que le ha tocado pues pensarán estar viviendo el culmen de la tecnología y el progreso humanos.Las viejas creencias y las leyendas, serán rechazadas socialmente y sustituidas por la búsqueda de soluciones matemáticas a problemas irreales o absurdos.
Surgirá una nueva religión del tecnicismo y el progreso mal entendido, fundamentada en castas diferenciadas por el cociente intelectual por el que serán seleccionados desde niños, cada uno de los individuos. El consumo será fomentado y reforzado por una sociedad aún mas competitiva e individualista en busca el merito y triunfo personal como fin existencial. Se rechazará cualquier tipo de manifestación creativa, la música, la pintura, el teatro, los libros incluso, serán cada vez mas prácticos, mas técnicos, quizás desarrollados por máquinas o técnicas predefinidas.
Habrá cada vez más inventos que cubran necesidades absurdas, relegando al ser humano a un segundo plano, en lugar de darle mayor libertad y tiempo para pensar y desarrollarse como persona, lo volverán más torpe, más dependiente de la tecnología y le harán quedar más ligado al sistema de consumo.
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Los hijos serán separados de los padres y tratados como futuros obreros, instruidos desde muy jóvenes en la cada vez más complicada tecnología que requerirá más años de preparación y más conocimientos. Los niños serán catalogados desde pequeños por sus aptitudes para ocupar en su momento un puesto determinado en la sociedad, así, según su coeficiente intelectual y sus aptitudes, serán derivados a uno u otro futuro predefinido que aceptarán sin plantearse jamas la menor duda, ya que será el más adecuado para ellos. Nadie podrá oponerse ni cuestionar ninguna de las reglas establecidas, puesto que todas habrán sido estudiadas matemáticamente demostrando ser las más efectivas para la producción y dejando claro que son las más adecuadas para el bienestar y el progreso humano. Sería ilógico oponerse a unas reglas establecidas por un sistema que contempla todas las posibilidades, las analiza y escoge las mejores, o al menos, esta será la creencia generalizada tal como anteriormente, lo fue el absurdo de oponerse a unas leyes divinas que si bien no eran siempre justas a nuestros ojos, era por haber sido redactadas por un ser superior y divino, cuyos conocimientos están muy por encima de los simples mortales.
El hombre quedará reducido a una máquina orgánica, mejorable genéticamente, con una misión predefinida desde su nacimiento y sin opciones que tomar en ningún momento, esto no sería ni lógico ni práctico así que nadie se lo planteará dentro de una vida sana y equilibrada.
Habrá instituciones mentales donde se cure a aquellos que no comprendan que el sistema establecido es perfecto y que cualquier cambio en él sería contraproducente y por tanto absurdo e innecesario.